Definición del cáncer
El cáncer es una enfermedad caracterizada por el crecimiento descontrolado y la multiplicación anormal de células en el cuerpo. Es una enfermedad multicausal, en la que interactúan para su desarrollo, tanto factores genéticos como ambientales, incluyendo la exposición a sustancias cancerígenas, radiación, dieta, estilos de vida, entre otros.
Desde el punto de vista biológico, surge cuando el ciclo celular pierde su regulación normal, permitiendo que las células se dividan sin control. En condiciones normales, la división celular está estrictamente regulada por puntos de control que aseguran que ocurra de manera ordenada. Cuando estos mecanismos fallan, pueden generarse células anómalas que proliferan sin restricción, formando tumores.
A pesar de que el cáncer puede resultar de fallos en varios puntos de control del ciclo celular, se relaciona más comúnmente con problemas en la mitosis y el ciclo celular somático. Vamos a tratar de entender los mecanismos básicos, como se desencadena biológicamente este proceso y algunas diferencias entre células sanas y nocivas.
Los avances en la investigación del cáncer han sido notables en los últimos años, nuevos estudios sobre las bases moleculares y genéticas de la enfermedad han permitido identificar biomarcadores específicos que mejoran el diagnóstico y el pronóstico. Además, el desarrollo de tratamientos como la inmunoterapia, la terapia génica y los fármacos dirigidos o target, ha abierto nuevas posibilidades para tratar diferentes tipos de cáncer de manera más personalizada y eficaz.
Diferencias entre las células cancerosas y las células normales
Las células normales tienen un crecimiento y división regulados por señales del entorno y mecanismos internos que aseguran un funcionamiento equilibrado, incluyendo la apoptosis.
En cambio, las células cancerosas presentan alteraciones en varios aspectos clave:
1. Crecimiento y división
Las células normales siguen un ciclo celular estricto con puntos de control. Las células cancerosas, en cambio, se dividen sin control debido a mutaciones en genes reguladores.
2. Apoptosis (muerte celular programada)
Las células normales pueden autodestruirse mediante un proceso llamado apoptosis cuando tienen daños irreparables en su ADN. Este proceso es un mecanismo de defensa para evitar que las células dañadas sigan proliferando. Sin embargo, las células cancerosas evitan la apoptosis mediante la alteración de las vías de señalización que controlan este proceso, lo que les permite sobrevivir y proliferar incluso en condiciones adversas.
Las citosinas (producidas por los linfocitos T, glóbulos blancos) son proteínas mensajeras que regulan la actividad del sistema inmunitario y las células sanguíneas. Las células cancerosas pueden alterar la producción de citocinas, lo que contribuye a suprimir la respuesta inmunitaria y disminuir la efectividad de células inmunitarias clave, como las células T y las células NK (Natural Killer), favoreciendo así su proliferación sin ser eliminadas por el sistema inmune. Las células cancerosas también pueden provocar mutaciones en las citosinas del ADN, lo que puede activar oncogenes o desactivar genes supresores de tumores (como p53 o RB1), favoreciendo la proliferación celular descontrolada mediante la reactivación de la telomerasa que les permite vivir indefinidamente.
3. Adhesión Celular
Las células normales permanecen en su tejido de origen, mientras que las cancerosas pueden desprenderse y diseminarse (metástasis), facilitando la invasión de tejidos cercanos y la formación de tumores secundarios.
4. Regulación del ADN
Las células sanas corrigen errores en su material genético antes de dividirse, mientras que las cancerosas pierden estos mecanismos de reparación. Además, tienen alta inestabilidad genética, lo que les permite adaptarse a tratamientos y evitar respuestas inmunitarias, como la inactivación de las células T, que no responden a la invasión.
5. Diferenciación
Las células normales están especializadas para realizar funciones específicas según el tejido al que pertenecen. En cambio, las células cancerosas pierden su diferenciación, adquiriendo características primitivas que les permiten proliferar de manera descontrolada y volverse menos funcionales, y facilitar la metástasis.
6. Homeostasis y Señalización
Las células normales mantienen el equilibrio interno y responden a señales externas para regular su crecimiento y reparación. Las células cancerosas, por su parte, inducen la formación de nuevos vasos sanguíneos (angiogénesis) para asegurar su supervivencia y crecimiento, incluso en condiciones adversas.
Todas estas alteraciones en las células se dan fundamentalmente en dos puntos clave del ciclo celular, aunque pueden darse en cada punto de control de las cuatro fases:
- Fase G1: crecimiento celular
- Fase S (Síntesis): replicación del ADN
- Fase G2: revisión y reparación del ADN duplicado
- Fase M (Mitosis): División Celular, la célula se divide en dos células hijas idénticas, y por el otro, con la Citocinesis, el citoplasma se divide, completando la formación de dos células hijas.
¿Cómo se forma el cáncer?
El cáncer es una enfermedad genética. Son los cambios en los genes que controlan el funcionamiento de las células, los que causan el cáncer. Errores en la multiplicación celular, que puede ser causada por daños en el ADN debido a sustancias perjudiciales en el medio ambiente (tabaco, rayos ultravioletas) y por transmisión de herencia de padres a hijos.
Reguladores del ciclo celular
La regulación del ciclo celular es un proceso altamente complejo y controlado que asegura que las células se dividan de manera ordenada y segura. Este proceso involucra varios puntos de control y reguladores, como las ciclinas, las CDK (cinasas dependientes de ciclinas), así como proteínas supresoras de tumores e inhibidores de CDK, que trabajan en conjunto para mantener la integridad celular y prevenir el desarrollo de enfermedades. En este contexto, genes clave como p53 y RB (Retinoblastoma) juegan un papel crucial. El gen p53 actúa como un guardián del genoma, promoviendo la reparación del ADN o la apoptosis cuando detecta daño irreparable, mientras que el RB regula el paso de la célula de la fase G1 a la fase S del ciclo celular, actuando como un freno para evitar la proliferación celular descontrolada.
Punto de control G1/S
En condiciones normales, este punto de control verifica que la célula tenga el tamaño adecuado y que su ADN esté intacto antes de entrar en fase S, donde se replica el ADN. En células cancerosas, mutaciones en el gen RB (Retinoblastoma) pueden impedir la inhibición del factor de transcripción, permitiendo que la célula entre en fase S sin las condiciones adecuadas para transcribir el código. El momento de reflexión sobre cómo continua la vida, y si realmente están dadas las condiciones para avanzar, no se cumple en caso de enfermedad.
Punto de control G2/M
Aquí se verifica que la replicación del ADN se haya completado sin errores antes de iniciar la mitosis. En células cancerosas, mutaciones en el gen p53 pueden impedir que la célula detenga su avance, llevando a la proliferación descontrolada de células no sanas. Aquí no se cumple con la premisa de revisar si se tiene todo lo necesario para crear más vida, y se sigue adelante.
Regulación de la apoptosis
Normalmente, si una célula detecta daños irreparables en su ADN, activa la apoptosis mediante la vía del gen p53 y se auto destruye. Pero, en muchos tipos de cáncer, este gen se encuentra mutado, permitiendo la supervivencia de células con alteraciones genéticas.
Genética del cáncer
El cáncer de cada persona es el resultado de una combinación única de alteraciones genéticas. A medida que el tumor crece, se producen nuevos cambios, y dentro de un mismo tumor, las células pueden presentar variaciones genéticas diferentes. Según investigaciones como el Proyecto Cáncer Genoma Atlas (TCGA) y otros estudios genómicos a gran escala, se estima que entre el 1% y el 2% de los genes humanos, lo que equivale a entre 200 y 500 genes, están directamente implicados en el desarrollo del cáncer. Aunque la genética influye en la predisposición al cáncer, se estima que solo el 10% de la probabilidad de desarrollar la enfermedad está vinculada a factores hereditarios, mientras que el resto depende de factores ambientales y de estilo de vida, los cuales son modificables en mayor o menor grado.
Es decir, aunque el cáncer es una enfermedad genética que altera el "manual de instrucciones" de las células del cuerpo, esto no implica que el cáncer se herede de padres a hijos de manera directa. Tampoco se heredan los cambios genéticos de las células tumorales. Sin embargo, si una persona hereda un cambio genético que aumenta el riesgo de cáncer, solo se transmite la predisposición, no la enfermedad en sí. Heredar un cambio genético relacionado con el cáncer no significa que una persona vaya a desarrollar la enfermedad, sino que su riesgo de padecerla es mayor. Los científicos creen que para que una célula sana se transforme en cancerosa, se necesitan más que solo cambios en el ADN. En las personas que heredan un cambio genético relacionado con el cáncer, es posible que se necesiten menos alteraciones adicionales para que se forme el cáncer, pero esto no garantiza que esas mutaciones ocurran o que la persona llegue a tener cáncer. Con el tiempo, a medida que las células cancerosas se multiplican, adquieren más cambios genéticos. Además, cada persona con cáncer tiene una combinación única de cambios genéticos en su tumor. Esto demuestra que el cáncer no es un proceso lineal, sino que también está influido por factores socioambientales y, en última instancia, por las subjetividades de cada individuo.
Hay dos tipos de genes fundamentales involucrados en el proceso del cáncer: los oncogenes y los genes supresores de tumores.
Oncogenes
Son genes que, cuando sufren una mutación o sobreexpresión, promueven la proliferación celular descontrolada. En condiciones normales, sus versiones sanas (proto oncogenes) regulan el crecimiento celular. Ejemplos:
- MYC: Estimula la proliferación celular y puede estar sobre expresado en diversos tipos de cáncer.
- RAS: Activa vías de señalización que promueven la supervivencia y proliferación celular.
- HER2: Asociado con el cáncer de mama, cuando está amplificado, acelera el crecimiento celular.
Genes Supresores de Tumores
Son aquellos que normalmente impiden la división celular descontrolada. Cuando sufren mutaciones, pierden su función y permiten la proliferación anormal de células. Ejemplos:
- p53: Conocido como "el guardián del genoma", regula la apoptosis y detiene el ciclo celular ante daños en el ADN.
- RB (Retinoblastoma): Controla la transición de la fase G1 a la S del ciclo celular.
- BRCA1 y BRCA2: Reparan daños en el ADN y están relacionados con cáncer de mama y ovario.
Cuando se dice que un cáncer es somático y no heredado, significa que las mutaciones genéticas que causan el cáncer no están presentes en las células germinales, por lo tanto, no se transmiten de padres a hijos. Son mutaciones que ocurren durante la vida del individuo, ya sea por factores ambientales (como la exposición a sustancias cancerígenas) o por errores en la replicación del ADN.
El cáncer es una enfermedad compleja y multifactorial. No hay una sola causa del cáncer, sino una combinación de factores genéticos, ambientales, de estilo de vida, infecciosos y hormonales que pueden contribuir a su desarrollo. La prevención del cáncer implica abordar estos factores mediante cambios en el estilo de vida, políticas de salud pública, y avances en la detección y el tratamiento temprano. Aunque el estrés crónico conduce a muchos problemas de salud, no está claro si se relaciona directamente con el cáncer, pero sí se ha demostrado que puede agravar la enfermedad. El aumento de la norepinefrina que se libera con el estrés estimula la angiogénesis y la metástasis.
Está comprobado que las hormonas del estrés anulan el sistema inmune, y esto cobra más importancia si se considera que actualmente según las estadísticas entre el 70/90% de las consultas médicas actuales son por estrés.
El aumento del cortisol es parte del mecanismo de "lucha o huida", diseñado para ayudar al cuerpo a manejar situaciones estresantes. Sin embargo, niveles crónicamente elevados de cortisol debido al estrés prolongado hacen que el cerebro active el hipotálamo disparando la ACTH que es una hormona que, al liberar exceso de cortisol puede activar señales que provoquen el crecimiento celular indiscriminado ante la percepción de la señal de amenaza, facilitando el crecimiento vascular, eliminando la apoptosis, o sea, facilitando la invasión de cualquier célula anormal que busque proliferar.
Hay varios reguladores directos de las transiciones del ciclo celular, pero no siempre están al mando, y responden a las señales que provienen de dentro y fuera de la célula. Estas señales influyen sobre la actividad de los reguladores centrales para determinar si la célula avanza en el ciclo celular. El daño del ADN puede suceder, y sucederá, en muchas células del cuerpo humano durante la vida de una persona (por ejemplo, debido a los rayos UV del sol, consumo de sustancias tóxicas, etc.). Las células deben ser capaces de hacer frente a este daño, reparándolo si es posible y previniendo la división celular si no es posible. Actualmente, existen medicamentos y moléculas en investigación que actúan sobre p53, una proteína supresora de tumores que juega un papel crucial en la regulación del ciclo celular y en la inducción de la apoptosis en respuesta a daños en el ADN, pero aún no son de utilización masiva.
Afortunadamente, los tratamientos avanzan continuamente y la sobrevida y cronificación de esta enfermedad ya es algo normal, y las tasas de mortalidad a pesar de estar entre las más altas han bajado significativamente, y en muchos casos se consigue cronificar la enfermedad manteniéndola controlada.
Pilares de tratamiento en Oncología Actual
RADIOTERAPIA (1900)
Utiliza radiación ionizante para destruir o dañar las células cancerosas, impidiendo su crecimiento y reproducción.
QUIMIOTERAPIA (1940)
Fármacos que interfieren en el ciclo celular mediante distintos mecanismos de acción, por ende, tienen mayor actividad en células con alto índice de proliferación.
TERAPIAS DIRIGIDAS o TARGET (1990)
Utiliza vías de señalización utilizadas por la célula maligna para su proliferación. Ej./ CA MAMA: vía HER2-neu y receptores hormonales, MELANOMA: Mutación BRAF, PULMON: Mutación EGFR/ALK/BRAF.
INMUNOTERAPIA (2010)
La célula tumoral puede evitar la respuesta del sistema inmune y estos fármacos activan la respuesta inmunitaria antitumoral. Por ejemplo, antiCTLA4, antiPD1, anti PL1.
Reflexiones y nuevas miradas
Epigenética
El biólogo evolucionista Richard Dawkins, en El gen egoísta (1976), propuso que los genes, más que los individuos o las especies, son las verdaderas unidades de selección natural, compitiendo por su transmisión a la siguiente generación. Desde esta perspectiva, los genes influyen no solo en la biología, sino también en comportamientos transmitidos epigenéticamente.
Dawkins también introdujo el concepto de "memes", unidades de información cultural que se propagan mediante la imitación, de forma análoga a los genes. Los memes más exitosos sobreviven y se replican según su atractivo, utilidad o facilidad de transmisión.
Gracias a la neuro plasticidad, que es la capacidad del cerebro de generar nuevas conexiones neuronales para cambiar y adaptarse con el tiempo según los estímulos y necesidades. Los memes no son solo imágenes graciosas de internet, sino también ideas, costumbres o hábitos que se transmiten de persona a persona, como si fueran "modas" culturales. Para Dawkins, algunas de estas ideas pueden influir en cómo funciona nuestro cerebro.
Aunque heredamos muchos rasgos de nuestros genes, no todo en nuestra vida está determinado por ellos. El ambiente en el que vivimos y las cosas que aprendemos también tienen un gran impacto en nuestra salud física y mental. Es decir, no somos esclavos de nuestra genética: lo que hacemos y aprendemos puede cambiar la forma en que funciona nuestro cerebro.
En otra línea un poco más disruptiva pero no menos reconocida actualmente, está Bruce H. Lipton, biólogo celular y autor conocido por su trabajo en el campo de la biología y la epigenética, así como por sus ideas que conectan la ciencia con la espiritualidad que ha desarrollado en su libro "Biología de las Creencias" de 2005. Sus ideas han sido controvertidas y han generado tanto admiración como críticas, pero creo que deben ser consideradas en escenarios donde todo el tiempo vamos descubriendo y se va demostrando la inevitable conexión entre la mente, el cuerpo y el entorno.
Lipton, plantea que la epigenética viene a decir que NO estamos completamente determinados por nuestra genética, sino que el entorno influye en la activación o desactivación de nuestros genes. Factores como la dieta, el estrés, los traumas, la exposición a toxinas y las experiencias vividas pueden modificar la expresión génica sin alterar la secuencia del ADN. Esto significa que nuestras decisiones y el ambiente en el que vivimos pueden impactar significativamente en nuestra salud y desarrollo, demostrando que la genética en el cáncer termina siendo solo ese 10% mencionado antes, en el resto podemos operar de alguna manera.
Como humanos hemos desarrollado una región especializada del cerebro asociado con el pensamiento, la planificación y la toma de decisiones llamada corteza cerebral, es al asiento de la autoconciencia. Lipton dice que la autoconciencia es un órgano sensorial de evolución reciente que observa nuestros comportamientos y emociones, con acceso a la mayor parte de la memoria, eso es lo que nos permite revisar nuestra propia percepción de la vida pasada y futura. Retomando la idea de "memes" de Dawkins, Lipton dice que dicha información que circula se graba en nuestro cerebro y se convierten en verdades, esto luego opera desde ese reservorio subconsciente que si no es revisado puede llevar a comportamientos erróneos porque no se consideran nuevos escenarios o situaciones. Conclusión, NO nos limitan nuestros genes, nos limitan nuestros pensamientos que arrastran comportamientos errados. Por eso es tan importante cuidar lo que se consume ya sea como información o como recreación, ya que, las emociones afectan la liberación y el equilibrio de neurotransmisores en el cerebro, que pueden tener efectos adversos en la función cerebral y en la salud general.
Desde la perspectiva de Lipton, entonces, el modo en cómo percibimos y respondemos a nuestras emociones puede tener un impacto significativo en nuestra salud. La percepción positiva y la gestión efectiva del estrés pueden promover un entorno interno más saludable, que favorece una respuesta inmune más robusta. Las prácticas como la meditación, la relajación y las diferentes psicoterapias que lleven a una mejora en el autoconocimiento, está demostrado que pueden ayudar a mantener un equilibrio en la química cerebral y en el sistema inmunológico.
Bruce Lipton plantea finalmente, que la cooperación interna de las células es fundamental para la salud y el funcionamiento óptimo del organismo. Esta cooperación es mediada por la comunicación celular y la influencia del entorno, incluyendo las percepciones y creencias de la persona. El sistema inmunológico es un claro ejemplo de cooperación celular. Las células inmunitarias trabajan juntas, como una sociedad, para identificar y eliminar patógenos, comunicándose mediante señales químicas para coordinar sus respuestas y buscar la reparación de los tejidos dañados.
Psicoterapia/Psicoanálisis
Podríamos pensar la aparición del cáncer, como una ruptura con la Ley del padre.
La idea de la ley del padre en Lacan hace referencia a la función paterna, que opera como un límite simbólico fundamental en la estructuración del sujeto que renuncia al goce absoluto y de esa manera ingresa al orden del lenguaje y la cultura. Esta función permite al sujeto regular sus deseos, inscribirse en el mundo simbólico y diferenciarse del otro.
Si pensamos en la célula cancerosa desde esta perspectiva, podríamos decir que rompe con la ley del padre en tanto deja de someterse a la regulación homeostática que garantiza el equilibrio del organismo. En lugar de aceptar los límites impuestos por la división celular controlada, la apoptosis y la comunicación intercelular, la célula tumoral se sustrae de esta estructura y sigue su propia lógica de proliferación descontrolada, actuando de manera autárquica y destructiva.
En términos psíquicos, esto podría compararse con el sujeto que, al rechazar la función simbólica de la ley, se entrega a un goce mortífero, sin mediaciones. Es el sujeto que, al no reconocer el límite que ordena el deseo, queda atrapado en la compulsión a la repetición, repitiendo una y otra vez el mismo sufrimiento sin posibilidad de inscribirse en una narrativa que le otorgue sentido, tal como la célula enferma que se replica y repite sin sentido.
Así como la célula cancerosa pone en peligro la vida del organismo al eludir la regulación biológica, el sujeto que rompe con la ley simbólica corre el riesgo de quedar atrapado en un circuito autodestructivo, regido por la pulsión de muerte.
Las células cancerosas pueden ser vistas como una manifestación biológica de un narcisismo extremo: dejan de cooperar con el organismo, crecen de manera descontrolada y terminan destruyéndolo, se puede hacer una analogía con el individuo que rechaza el vínculo social y actúa de manera egoísta sin considerar su impacto en el entorno. Por eso es importante también la mirada psicosocial sobre este tema. El cáncer es percibido en el imaginario colectivo como "una enfermedad sin retorno", lo que genera una fuerte carga simbólica en quienes lo padecen. Esto impacta directamente en el enfermo, ya que, la manera en que enfrenta su enfermedad está influenciada por las narrativas sociales y personales al respecto, que pueden promocionar el rechazo a tratamientos. Analizar estas construcciones puede ayudar a comprender la experiencia subjetiva del paciente y con eso poder acompañar los procesos de maneras más amables y efectivas respecto de la adherencia a los tratamientos, por ejemplo. Abordarlo desde una perspectiva interdisciplinaria no solo enriquece su comprensión, sino que también ofrece nuevas estrategias de intervención para el bienestar de los pacientes.
En el caso del cáncer se da una situación muy particular, la célula cancerosa no es un virus, ni un bacilo, no es un agente externo que ataca de afuera, sino que es una célula que venía haciendo su trabajo y de repente cambia de opinión, deja de lado su comunidad, el órgano al que pertenece y se pone otros objetivos. Incluso pasa a utilizar su propia comunidad de células previas como alimento a su beneficio, como si se jugara una especie de libertad individual aún en contra de todo el organismo que sostiene.
Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke son psicólogo y médico, alemanes, conocidos por su enfoque psicosomático y espiritual de la medicina y plantean un mirada muy amplia porque nos invitan a reflexionar respecto de la comprensión del cáncer desde nuestras propias conductas egoístas, porque al fin y al cabo, la célula cancerosa no es más que una célula que en post de su libertad e intereses individuales sacrifica todo su entorno en una dualidad de "yo o el resto" perdiendo de vista la comunidad y el bien común.
La enfermedad del cáncer es una expresión de época y por eso prolifera sin control. Vivimos en sociedades donde los objetivos son individuales, empujados a ser exitosos a cualquier costo, sin mirar a veces ni las fronteras del cuerpo, como la célula, parasitando o utilizando todo lo que esté al alcance en nombre del progreso. Comer o ser fagocitado, buscando expansión y avanzar muchas veces perdiendo de vista lo que va quedando de rastro. Nos intoxicamos de diferentes estímulos para rendir más, para no perder el ritmo, inundamos el sistema de cortisol, como si viviéramos en una guerra imaginaria constante, bajo la modalidad ataque o huida con la sensación de falta e imperfección. Aceptarnos incompletos, puede ser un primer paso, para aceptar que siempre es necesario el otro y con él, la comunidad toda.
¡SOMOS QUÍMICA! SOMOS BIOLOGÍA, y eso es lo maravilloso que nos hace reales y concretos y capaces de accionar sobre nuestro organismo como un todo bio-psico-social.
"El símbolo del amor verdadero es el corazón. El corazón es el único órgano que NO es atacado por el cáncer".
Bibliografía
- Dawkins, R. (1976). El gen egoísta: Las bases biológicas de nuestra conducta. Oxford University Press.
- Lipton, B. H. (2005). La biología de la creencia: La liberación del poder de la conciencia, la materia y los milagros. Editorial La Esfera de los Libros.
- Dethlefsen, T., & Dahlke, R. (1983). La enfermedad como camino: Un método para el descubrimiento profundo de las causas de las enfermedades. Editorial Sirio.
- NIH – National Cancer Institute https://www.cancer.gov/espanol
- Proyecto Atlas del Genoma del Cáncer (TCGA): proyecto de investigación financiado con fondos públicos que busca comprender la base molecular del cáncer.